Buen ambiente con buen humor

Después de una reunión de amigos solemos decir: “¡Qué rato más agradable!”; la vuelta a casa después de unos días fuera suele ir acompañada de “¡Como en casa no se está en ningún sitio!” o de “Hogar, dulce hogar”. Estas frases nos indican lo que nos ayuda un buen ambiente para sentirnos bien y relajados.

Pero, ¿qué es lo que hace que haya buen ambiente? Porque a veces en casa o en el trabajo hay alguien con mala cara, no le ha ido muy bien algún asunto, entonces no siempre tenemos ese buen ambiente deseado. Normalmente será el buen humor lo que hará ver el lado bueno de las cosas y así ser capaces de transformar ese ambiente, de hacerlo agradable.

El sentido del humor es esa capacidad para ver el lado bueno de las cosas, incluso en situaciones adversas, de ahí viene el refrán “a mal tiempo buena cara”. No todos tenemos facilidad para ello, pero sí podemos ejercitarnos, sobre todo si tenemos cerca a personas con buen humor.

En una familia, un grupo de amigos, un grupo de compañeros de trabajo, se crea un entramado de relaciones, una red afectiva, por donde circulan los afectos y estados de ánimo de todos sus miembros. Nuestro comportamiento siempre influye en los demás y, en las relaciones más estrechas como en la familia, vamos aprendiendo unos de otros, nos vamos “empapando” de lo que circula por esa red; todos estamos conectados a ella y a todos influye el estado de humor de cada uno de sus miembros.

Muchas veces una simple sonrisa ya es suficiente para crear un buen ambiente. Puede servir para no darle importancia a los fallos de otros o a los propios, e incluso sacar algo bueno de ese fallo o situación molesta. Cuando estamos de mal humor suele ser porque pensamos demasiado en nuestras apetencias o conveniencias; entonces, si no ocurre lo que esperábamos o a nuestro gusto, nos enfadamos: creemos que no hemos recibido lo que era justo recibir. Por el contrario, con buen humor no nos preocupa tanto el resultado porque sea cual sea, sabremos ver algo bueno o provechoso.

El buen humor siempre es sorprendente, nos sorprende positivamente cuando alguien es capaz de sonreír o de bromear en situaciones adversas. Ayuda a vencer la rutina, poniendo un poco de alegría en la monotonía diaria, y a crear ese buen ambiente que todos necesitamos para tener relaciones gratificantes, que tanto ayudan a mantener el equilibrio afectivo.

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