cambio climático o ambiente

Últimamente se oye mucho hablar de cambio climático, de los motivos que lo provocan, de sus consecuencias, de la urgencia de tomar medidas para frenarlo, movilizaciones exigiendo soluciones, etc. Nadie duda de que es un hecho cierto que está ocurriendo, pero también es cierto que las personas nos vemos incapaces de arreglar problemas a tan gran escala, tenemos que empezar por cosas pequeñas y asequibles.

Si cada uno nos preocupamos de lo que está a nuestro alcance, seremos capaces de frenar el cambio climático, o de cambiar el clima; pero no referido a las condiciones atmosféricas, si no al clima como ambiente en el que vivimos. Será un esfuerzo mucho más efectivo, del que podremos ver sus consecuencias y, además, podría ayudar a frenar ese cambio que tanta gente exige.

¿Qué es lo que conforma el clima o ambiente a nuestro alrededor? Sin duda, las relaciones de las personas que allí conviven. No hay que ser muy perspicaz para darse cuenta del tipo de ambiente que hay al entrar en una casa, en una reunión, en un colegio…, en fin: en cualquier lugar donde haya personas relacionándose. Si hay mal ambiente vemos malas caras, conversaciones cortantes e incluso insultos; no es muy agradable tener que permanecer o integrarse allí, el ambiente está contaminado. Si hay buen ambiente, estaremos a gusto, seremos bien recibidos y seguramente se nos pasará muy rápido el tiempo que permanezcamos con esas personas.

Todo dependerá de si en las relaciones hay una preocupación por el bien de todos o si cada uno solo busca sus propios beneficios, lo que siempre se ha llamado egoísmo. Todas nuestras acciones afectan a otras personas y harán que estas a su vez también se comporten de una determinada manera afectando a otras…, estamos enlazados creando ecosistemas afectivos. Estas cadenas de pequeñas acciones serán las que vayan creando el clima de cada ecosistema: el de nuestra familia, de nuestro vecindario, de nuestro trabajo, etc.

A veces podemos pensar que, aparentemente, estamos solos y a nadie importa lo que hagamos. Pero el fruto de lo que hagamos siempre será recibido por alguien y contribuirá a mejorar una relación o a dificultarla. Si somos conscientes de esto, será cuando realmente contribuiremos al cambio climático en nuestra familia, vecindario o lugar de trabajo.

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