Tradiciones

Todos tenemos buenos recuerdos que nos gusta conservar y que no se olviden, forman parte de nuestra historia. También tenemos unas costumbres familiares, transmitidas de padres a hijos, que normalmente son propias de cada familia, distinguen a unas de otras; están llenas de cariño, suelen ser pequeños detalles, a veces un guiso, que se han transmitido a través de las generaciones y son entrañables, hacen que estemos a gusto, unen a la familia. Estas tradiciones familiares nos traen buenos recuerdos y nos sentimos depositarios de ellas, procurando así conservarlas y, si es posible, transmitirlas a la siguiente generación.

En las sociedades, ya sean pueblos, países o a nivel más amplio, también hay tradiciones que se transmiten de generación en generación y forman parte de la cultura e historia. Normalmente tienen un origen que es bueno conocer ya que da sentido a la tradición y da pie a explicarlo a los niños y jóvenes; esto ayuda a que se mantenga, sino a veces se puede pensar que es algo anticuado y empiezan a sustituirse por otras costumbres que no siempre tienen sentido.

La forma natural de transmitir y conservar las tradiciones es en el seno de las familias, ya sean costumbres propias de la familia o tradiciones de la sociedad. Lo que vivimos en la familia siempre va acompañado de gestos de cariño, de respeto, alegría… Por ejemplo, la costumbre de hacer un belén en las casas en Navidad: además de recordarnos el significado de esta fiesta (es una representación doméstica del misterio de la Natividad de Jesús), el rato que se pasa preparándolo, eligiendo cómo será, donde se pondrá cada figura, etc., favorece la relación entre los que participan; una vez acabado, el belén invita a explicar a los más pequeños el significado de la fiesta, se cantan villancicos, es una época en la que se suele reunir la familia…; todo esto son muchas imágenes que se graban en nuestro cerebro, son vivencias, y es mucho más fácil recordarlo y transmitirlo que algo aislado o que no va asociado a vivencias agradables. Una de las características de las relaciones amorosas propias de la familia es que no tienen límite de tiempo, por lo que todas estas vivencias se van recordando continuamente y se transmiten sin que nos demos cuenta, conservándose.

Otra tradición de Navidad es hacer regalos a las personas queridas. Los regalos siempre han sido un modo de transmitir nuestra propia alegría por el nacimiento de Jesús; sin embargo, a menudo se fomenta el hacer regalos desligándolo del significado que tienen en Navidad. Por eso son necesarios tantos anuncios atractivos y centros comerciales abiertos incluso en días festivos: se tiene que recordar continuamente que hay que hacer regalos porque al haberle quitado su significado ya no es una tradición ligada a una relación amorosa y es mucho más difícil transmitirla, no se conserva por sí sola.

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