La coherencia es la conexión, la relación de unas cosas con otras. Cuando pensamos en una persona coherente, es aquella que actúa como piensa, que hace lo que dice, no cambia sus ideas o convicciones según el ambiente en el que se encuentra, etc.; hay una conexión entre sus pensamientos y acciones. Da tranquilidad a las personas que se relacionan con ella, porque en general no desconcertará con comportamientos inesperados.

 Cuando hablamos con alguien normalmente pensamos de antemano lo que le vamos a decir, pero no solemos pensar en los gestos que haremos, en nuestra postura o en lo que haremos mientras hablamos; sin embargo, inconscientemente estamos transmitiendo mucha información que no controlamos y a veces esto hace que no seamos coherentes. Por ejemplo, decir “no grites” gritando.

Este ejemplo puede parecer poco importante, pero la acumulación de pequeñas incoherencias puede comportar una pérdida de credibilidad o de autoridad y cuando queramos transmitir algo que para nosotros es verdaderamente importante, nos sorprenderemos porque no nos hacen caso, les cuesta creernos. Una persona coherente educará con más facilidad que otra que no lo es.

En el caso de los hijos nos encontramos con otra coherencia necesaria: entre el padre y la madre. Si no hay una coherencia entre lo que transmiten el uno y el otro ¿qué referencia les vamos a transmitir?

Si la coherencia es tan importante y siempre estamos transmitiendo información, deberíamos ser capaces de controlar todos nuestros lenguajes, verbal, actos, el de los cuerpos y pensamientos. Para conseguirlo no podemos estar siempre pensando en qué gestos hacemos o qué estamos transmitiendo en cada momento, pero sí podemos acostumbrarnos a pensar siempre en lo que necesitan nuestras personas queridas o las más próximas, y procurar satisfacerlas; entonces tendremos nuestras emociones bajo control, de forma que respondan coherentemente a lo que hacemos.

Habituándonos a comportarnos de este modo, que no es otro que un comportamiento amoroso, controlaremos nuestra coherencia; todos los lenguajes que utilicemos estarán orientados a lo mismo, a hacer de amantes.

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Más información en “Padres que dejan huella”.

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