Emociones insostenibles

“Voy a descansar de leer periódicos y ver noticias una buena temporada”.

“¿No te interesa lo que pasa en el mundo?”

“Sí. Pero parece que no ocurra nada bueno, cuando no es verdad; solo se ven y oyen noticias de actos vandálicos, robos, atentados, peleas entre políticos y todo tipo de catástrofes. Si no descanso, me voy a volver pesimista”.

Esta conversación entre dos amigos es real y el que tiene miedo de volverse pesimista tiene razón. Estamos muy acostumbrados a oír que ocurren actos violentos, y es verdad que suceden, pero también será bueno buscar noticias buenas, aunque no se publiquen. Estas deberemos buscarlas entre las personas con las que nos relacionamos normalmente, en nuestra familia, amigos, vecinos, compañeros de trabajo o de alguna actividad, etc.; no esperemos encontrarlas en los noticieros, no necesitan publicidad.

Los actos violentos son propios de personas que tienen un vacío afectivo, ya sea porque no han tenido la suerte de crecer en un ambiente en el que se sintieran queridos o porque han entrado en algún ambiente donde las relaciones que han encontrado no son las propias del amor, con una alternancia de dar y recibir.

Cuando solo se piensa en recibir satisfacciones sin preocuparse de dar bien a los que tenemos cerca, estamos buscando solo emociones que nos hagan sentir bien, o nos estimulen, un rato. Lo que ocurre entonces es que mantenemos unas relaciones incapaces de llenarnos afectivamente, solo nos entretienen una temporada, pero siempre necesitamos algo que nos satisfaga y vamos buscando cada vez más.

Cuando salen en las noticias actos violentos, por ejemplo de jóvenes, suelen provocar un mimetismo en otros jóvenes, precisamente en esos que van buscando emociones fuertes que les satisfagan; es entonces cuando se entra en una espiral de violencia difícil de controlar. La persona que lo inició a lo mejor tenía un motivo para realizarlo, aunque estuviera equivocado, pero los que se han ido uniendo no saben porqué lo hacen, solo buscan emociones. Como esta emoción llegará un momento que les cansará tendrán que buscar otra, normalmente más fuerte, que “haga más ruido”.

En cambio, las relaciones amorosas, con alternancia dar y recibir, son capaces de llenar la afectividad de una manera sostenible. Son relaciones que perduran en el tiempo, tienen la peculiaridad de que ese amor que circula por ellas va creciendo y cada vez nos satisface más. No necesitamos buscar más porque nos cansen nuestras relaciones, siempre que hagamos el esfuerzo por mantenerlas, claro. Pero, aunque no las busquemos, solemos ir aumentando nuestras relaciones, el amor “crece en silencio”.

 

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Un comentario

  1. Cuanta razón tienes. La juventud está pobre en valores y por eso son tan vulnerables y fáciles de llevar por lugares no óptimos.

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