Agradecimiento

Cuando reconocemos los beneficios que recibimos de otras personas somos agradecidos, entonces además de estimar el favor recibido, estamos movidos a corresponder a él de alguna manera.

Todo lo que hacemos suele estar orientado a alguien.  En casa todas las tareas domésticas influyen en el buen funcionamiento y bienestar de toda la familia, los trabajos profesionales siempre son un servicio a la sociedad, si practicamos un deporte nuestra dedicación o nuestra destreza también influirá en los que practiquen ese deporte con nosotros; en fin, siempre tenemos motivos para ser agradecidos con alguien y es muy bueno demostrar este agradecimiento, que la otra persona reconozca que lo valoramos.

Esto no se improvisa, ya desde pequeños los niños necesitan ver en sus familias un comportamiento agradecido: ver como se dan las gracias por los pequeños servicios que todos nos prestamos en casa aún sin darnos cuenta, cuando vamos a comprar agradecer el buen trato, cuando alguien cede el paso, etc.

Pero tan importante como aprender a ser agradecido es que ellos también se sientan reconocidos por lo que hacen. No solo cuando tienen iniciativa para sorprendernos haciendo algo que saben que nos gustará, también cuando hacen lo que les pedimos.

Las vacaciones son un buen momento para fomentar en la familia este hábito del agradecimiento. Todos tenemos más tiempo y llevamos un ritmo de vida más relajado, esto facilita que podamos hacer alguna actividad en la que colabore toda la familia, incluso los más pequeños. A veces bastará pedirles que ordenen algo en casa, que recojan las toallas de la playa, o busquen las señales del camino en una excursión; podremos encontrar un sinfín de pequeños servicios que harán que se sientan útiles y luego nos sirvan para agradecérselo y que ellos vean el beneficio que el resto de la familia ha recibido con su tarea, como no perderse durante la excursión y haber llegado a un sitio bonito.

Si nosotros somos agradecidos ellos aprenderán a ser agradecidos. Es una manera de ayudar a que en todas las relaciones personales se reconozca lo que hacen todas las personas, no solo en la familia y con los amigos, también en cualquier relación social o profesional. El ser agradecido y sentirnos reconocidos es un comportamiento que ayuda a sentirnos bien, facilita el bienestar afectivo.

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