Familia y cretividad

En estos días de aislamiento quizá nos estamos comunicando más que nunca: llamadas, videoconferencias, whatsapps, correos electrónicos…, necesitamos seguir relacionándonos con nuestros familiares, amigos y compañeros de trabajo. Pero además de estas relaciones “a distancia” hay unas que se han intensificado mucho, las de las personas que viven bajo un mismo techo. Veinticuatro horas al día dan mucho de sí.

Seguramente todos nos estamos esforzando por mejorar nuestras relaciones: cómo ser más amables, cómo alegrar el ambiente cuando se introduce el pesimismo, cómo consolar a los que lo están pasando mal, etc. Prueba de ello es que estamos viendo muchos ejemplos de personas que tienen muy buenas ideas para ayudar a pasar mejor esta temporada y lo están poniendo en práctica sin vacilar; desde ayudas materiales para el sector sanitario hasta entretenimientos para los más pequeños de la casa (y para los mayores también).

Todas estas iniciativas tienen en común que las personas que las realizan están pensando en el bien de otras personas, no en el suyo, y son gratificantes para quien las realiza. En general, nadie les ha pedido que lo hagan, pero han sabido ver las necesidades de otros. A nivel familiar también estamos viendo que muchas personas están redescubriendo el hogar como lugar acogedor, gracias al cuidado de las relaciones.

Buscar el bien de las personas que queremos nos va transformando sin darnos cuenta, nos hace productivos, creativos, alegres, optimistas. Gracias a esta transformación son más llevaderas las situaciones adversas como la que estamos viviendo, aunque también es cierto que en algunos hogares están deseando volver a la normalidad, ahora hay demasiados roces y continuamente “saltan chispas”; seguramente es porque no están acostumbrados a pasar tiempo juntos, nunca se habían relacionado tanto. Lamentablemente, también hemos visto como han dejado de funcionar muchas empresas y negocios; como es lógico, estas no están regidas por relaciones amorosas como las de la familia.

Cuando salgamos de esta situación no sabemos cuántos negocios seguirán funcionando ni cuanto nos va a costar poner todo en marcha otra vez, pero lo que seguramente seguirá funcionando, afectivamente hablando, son las familias que hayan cuidado sus relaciones. El amor es creativo y productivo. A pesar de lo que cada uno estemos sufriendo, incluso con pérdidas de seres queridos, estas son las relaciones que vale la pena cuidar.

La alternancia entre amante y amado en las relaciones es el motor que mueve las familias y amistades; como decía una canción: ”esto es en verdad lo que al mundo hace marchar”.

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