Padre y autoridad

La figura del padre en la familia ha ido evolucionando con el tiempo. En la época de nuestros abuelos el padre era el que aportaba el dinero a la familia, estaba poco en casa y, cuando estaba, era una persona respetable, con autoridad, pero poco asequible. Con el paso de los años, la mujer se ha ido incorporando al mundo laboral y así se han ido compartiendo las responsabilidades del padre y la madre, ya no están tan delimitadas.

Sería de esperar que una consecuencia de este nuevo estilo de vida fuera que el padre tiene más tiempo para estar en casa con la familia, pero el resultado ha sido que no solo no tiene tiempo el padre, sino que la madre tampoco lo tiene. Normalmente los dos tienen un trabajo profesional que les pide mucha dedicación; pero vale la pena, el bienestar económico que aportan a la familia les da tranquilidad. Además, los hijos están casi todo el día en el colegio y por la tarde, en actividades extraescolares. No ha cambiado solo la figura del padre, ha cambiado todo el estilo de vida familiar.

Uno de los peligros de esta nueva organización es perder el control de los hijos. Por ejemplo, ya no son los padres los que organizan los fines de semana, sino que se convierten en chóferes y acompañantes de sus hijos a los innumerables partidos deportivos que les organizan los colegios, clubes deportivos, etc. Entonces, quedan muy pocas ocasiones para compartir días de ocio padres e hijos y, cuando estas ocasiones llegan, tienen pocos intereses comunes; suele ocurrir que acaban haciendo cada uno actividades diferentes o, estando juntos, escuchar cada uno su música, chatear con sus amigos… Por eso a veces recurrimos a planes excitantes y novedosos para motivar a toda la familia, como parques temáticos, viajes a lugares exóticos, etc.

¿Qué figura de padre preferimos? Ser poco asequible no es atractivo, pero perder el control de los hijos, tampoco. Lo deseable es que nos tengan en cuenta y para esto es necesario ir cultivando aficiones propias de la familia desde que son pequeños, como excursiones, coleccionismo, pintura, pesca, cuidar un huerto, etc., cualquier afición de los padres que se les inculca desde pequeños; entonces se adquiere un sello propio de cada familia para compartir e identificarse.

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