Triunfar con adolescentes

Los padres tenemos la responsabilidad de mostrar el camino a nuestros hijos, somos sus guías; pero no sirve cualquier camino, debemos guiarles hacia la madurez, hacia la felicidad.

Normalmente queremos ver resultados inmediatos y a nuestro gusto, sin tener en cuenta que nuestros hijos son otras personas que no las podemos poseer. Por eso, a medida que crecen, nos cuesta encajar sus proyectos, sean cuales sean. Nuestro éxito como padres no lo podemos evaluar por lo que hagan de inmediato, ni porque respondan a nuestras aspiraciones; lo evaluaremos por el referente que hayamos dejado en ellos; solo si es positivo y atractivo seremos una autoridad en su vida. Nos hará felices el hecho de haber dejado una huella impresa en ellos que les sirva de referencia y les guía hacia la felicidad. Entonces tendremos autoridad, les habremos dejado una parte de nosotros que, entre los vaivenes de sus vidas, hará que estemos presentes en sus conciencias y decisiones.

Para conseguir esta autoridad debemos ser unos buenos guías, como un buen guía de montaña. Si nos fijamos en cómo se comporta un buen guía, encontraremos muchos paralelismos con los padres; algunos son:

Tenemos una meta: la meta del guía es un pico, un refugio…, y la nuestra es la felicidad. Tanto el guía como los excursionistas llegan a la meta; nosotros también llegamos con nuestros hijos, nuestra felicidad depende en parte de la suya.

Hay muchas virtudes necesarias, por ejemplo, la perseverancia, no podemos dejar la excursión a mitad, hay que acabarla; la disciplina nos ayudará a llevar un orden, que todo el equipo vaya a una y poder llegar a tiempo a la cima.

Caminamos juntos: el guía no camina por ellos. En la familia maduramos todos juntos, aunque nosotros partimos con una madurez mayor que nuestros hijos, pero no completa. Formamos un equipo en el que todos cuentan, es importante que nuestros hijos sientan la familia como algo suyo, por lo que vale la pena luchar, vale la pena esforzarse, tanto los padres como los hijos.

Los más lentos marcan la velocidad del grupo. En las familias a veces hay algún hijo más débil, por él nos dominamos y nos adaptamos a él. A lo mejor hay alguna actividad que nos gustaría hacer, pero no es conveniente para ese hijo y tenemos que renunciar a ella. Todos nos hacemos más tolerantes y el débil también aprende viendo como los demás se sacrifican por él.

El guía elige el camino más seguro: normalmente hay varios caminos, pero hay uno más seguro. Por ejemplo, hay uno más corto, pero hay que pasar por un barranco peligroso; vale la pena dar un poco de vuelta, pero asegurar el éxito. Nosotros también debemos elegir el camino con menos riesgos. Por ejemplo, el ambiente más apropiado, colegio acorde con la familia, …

Siempre se busca el bien del equipo. A lo mejor el guía es capaz de pasar por el barranco, pero no todos los excursionistas lo son.

El guía se preocupa de que los excursionistas no lleven peso inútil. Nosotros debemos enseñar a nuestros hijos a desprenderse de lo superfluo, por ejemplo, modas. Así inculcamos una personalidad. A los hijos les gusta que su familia tenga un sello propio, distinguirse de las demás por algo concreto; por ejemplo, porque son grandes excursionistas.

Incluso hay paralelismos en los errores: un guía que se desvía del camino es mejor que lo diga y que busque de nuevo el correcto que ponerse a dar vueltas con todo el grupo. Unos padres que se equivocan lo mejor que pueden hacer es pedir perdón y rectificar, en vez de engañarse justificando su error. Así nos verán asequibles, de la misma pasta que ellos, no somos perfectos. Rectificando ganaremos autoridad.

¡OJO! Una diferencia es que el guía es sólo uno y los padres somos dos, que tenemos que estar de acuerdo, no podemos indicar a nuestros hijos dos caminos diferentes.

Solo si los padres nos esforzamos por querernos más, los capacitamos para el amor y les ayudamos a madurar. Entonces es cuando nos ganamos la autoridad, porque les aportamos cosas que les ayudan a enfrentarse a la vida, les mostramos el Norte como una buena brújula.

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