Vacaciones escolares

Ya ha acabado el curso y han empezado las vacaciones escolares, una etapa que afecta a la organización de todas las familias con hijos en edad escolar. Los padres han planeado actividades para que sus hijos no estén ociosos y estén al cuidado de alguien mientras ellos trabajan: actividades de verano en los mismos colegios, cursos de idiomas, de algún deporte, campamentos…, la oferta es bastante amplia.

Siempre que pensamos en una persona ociosa, pensamos que está sin hacer nada, sentada en un sofá, dormitando…, en fin: perdiendo el tiempo. Y precisamente eso es lo que no queremos para nuestros hijos. El tiempo de ocio tiene que ser activo, cambiar los quehaceres del curso por otros; pero para eso hay que poner ingenio, pensar qué van hacer y con quien van a estar.

El tiempo libre de nuestros hijos lo planeamos nosotros y así, además de solucionar el problema que se nos plantea con sus vacaciones más largas que las nuestras, también les estamos enseñando a aprovechar el tiempo, el ocio no es no hacer nada. Pero cuando más aprenderán será en los ratos que pasemos juntos, ya sean fines de semana o durante las vacaciones familiares.

Para ocupar bien las temporadas de ocio tendremos que poner ingenio, primero para procurar pasar tiempo juntos toda la familia y después para ver qué actividades realizaremos durante ese tiempo. Todos tendemos a pensar en nuestras vacaciones como una época para descansar de nuestro trabajo y reponer fuerzas, creemos que lo mejor es que nosotros “carguemos pilas” para poder volver al trabajo y ajetreo de todo el curso; pero es mucho más eficaz pensar más allá de nosotros mismos, de nuestros deseos y necesidades. Cuando nos ocupamos de satisfacernos nosotros mismos es cuando la familia cae en un ocio sin hacer nada y se escuchan frases como “vete a jugar y déjame leer” o “¿no ves que estoy descansando?”.

Si buscamos llenar esos días pensando en las necesidades de nuestra familia y los tenemos en cuenta para preparar planes, nos sorprenderemos de los resultados; si ponemos ingenio el ocio será creativo y disfrutaremos todos compartiendo aficiones, paseos, conversaciones, etc. Los niños se empaparán de todas las relaciones familiares de una manera distendida y aprenderán a aprovechar el tiempo y a pensar en los demás. Si hay adolescentes en la familia es muy bueno buscarles alguna actividad en la que presten algún servicio y tengan que comprometerse, los jóvenes son los más capaces de generosidad y compromiso, es una edad llena de ideales que vale la pena aprovechar.

El ocio con ingenio se convierte en productivo y creativo porque estamos pensando en los demás, estamos amando y el amor es productivo y creativo.

 

 

Artículo anteriormente publicado en la revista “Selección literaria” nº63 de la Fundación Troa.

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