afectividad y moda

No todos tenemos la misma necesidad de sentirnos amados. Quienes tengamos más necesidad, la afectividad menos satisfecha, buscaremos más formas de llamar la atención.

Por ejemplo, esto les ocurre a los adolescentes que se abren camino en el amor. Para ellos es muy importante ser aceptados en su grupo de amigos y no sentirse solos. Es muy normal ver grupos de adolescentes donde todos van vestidos de la misma forma, el mismo tipo de pantalones, la camisa por fuera, zapatos parecidos…, incluso el mismo tipo de accesorios como cinturón, gorra o collares. A veces saben que a sus padres no les gusta mucho esa forma de vestir y es un motivo de enfrentamiento. Creen que yendo a la última moda tendrán más posibilidades de ser vistos como buenos amantes, por eso a veces dramatizan cuando se les niega algo que ellos creen necesario para sintonizar con los demás.

Lo normal es que a todos nos guste ir a la moda, sentirnos aceptados por los demás. También ocurre que algunas personas maduras se comportan como adolescentes y quieren llamar la atención; esto es debido a que tienen un “hueco” en su afectividad y buscan rellenarlo de la forma más fácil, con lo que tienen más a mano.

En el otro extremo, tendríamos por ejemplo a un monje, una religiosa, un sacerdote… Estos tienen su afectividad llena, aman y se sienten amados por Dios, tienen a su amante asegurado; por eso no tienen necesidad de buscar algo que llame la atención a los demás. No buscan ser aceptados socialmente.

También podemos encontrar personas, normalmente mayores, que no tienen su afectividad llena pero ya han “tirado la toalla”, están cansados, decepcionados por el amor. Para ellos ya no tiene sentido arreglarse para hacer la vida agradable a los demás, para ser aceptados. Ya no tienen esperanza de tener un amante que les quiera y luego pase a ser amado. Tampoco irán a la moda.

Todos estos ejemplos son casos extremos; en medio estamos la mayoría de las personas que, según la imagen de nosotros mismos que queramos dar a los demás, seguiremos más o menos las modas.

Solo nos hemos referido a la moda en el vestir, pero también puede ocurrir con modas en coches, aficiones e incluso en estilos de vida. En todos los casos, nuestra respuesta a la moda será un indicativo de lo llena o vacía que tengamos nuestra afectividad.

 

Extraído del libro “60 preguntas sobre el amor

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