Relaciones humanas

¡Qué agradable es disfrutar de la naturaleza! A todos nos gusta tener a nuestro alrededor un ambiente limpio y cuidado; entonces estamos a gusto porque hay un equilibrio, todos los organismos vivos (los veamos o no) se relacionan entre ellos y con su medio, manteniendo así este equilibrio que permite el desarrollo de todos. Podríamos definir la ecología como la ciencia que estudia los organismos en su “casa”, en su medio, y sus relaciones.

Nosotros también necesitamos una casa limpia y ordenada para estar a gusto en ella, un buen ambiente para estar relajados, y este dependerá de las relaciones que tengamos con las personas que conviven con nosotros.

Aunque no nos demos cuenta, todo lo que hacemos influye en los demás, para bien o para mal. Cuando una persona tiene alguna actitud que deteriora el medio ambiente decimos que no es ecológica; pues con nuestras relaciones pasa lo mismo: si no favorecen el buen ambiente con nuestros familiares, compañeros de trabajo, amigos…, allá donde estemos, tampoco serán ecológicas.

En los ecosistemas naturales circula una energía que mantiene el equilibrio entre todos sus componentes. En cualquier grupo de personas que conviven estrechamente circulan los afectos entre ellas gracias a sus relaciones y estos serán los que ayuden a mantener el equilibrio afectivo. Solo existen dos tipos de relaciones, las amorosas y las no amorosas. Las primeras son aquellas en las que pensamos en el bien de los cercanos, hacemos un esfuerzo por llevarlo a cabo e intentamos conocerlos cada vez mejor; son las que tienen cambios de roles amante-amado. Cuando nos relacionamos de forma no amorosa pensamos en satisfacernos nosotros mismos y no siempre buscamos el bien de los demás, está claro que estas no favorecerán un buen ambiente, no serán ecológicas.

Muchas veces, por cansancio, preocupaciones o simples despistes,  dañamos nuestras relaciones sin querer, son como pequeñas “contaminaciones” que conviene reciclar y así renovar el ambiente; puede que un gesto cariñoso o pedir perdón ya baste para ello. Otras veces tenemos que reciclar nuestros miedos o temores, entonces necesitamos valentía para tomar decisiones que nos ayuden a tener ese medio favorable para que crezca el amor; por ejemplo, podría ser un cambio de trabajo o de domicilio. Cuesta tomar estas decisiones pero, una vez tomadas, suelen tener un resultado beneficioso en todo nuestro “ecosistema afectivo”.

Las relaciones ecológicas son todas las que ayudan a crear un medio favorable para que se desarrolle el amor y poder llegar al equilibrio afectivo.

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2 Comments

  1. Muchas gracias. Estos comentarios nos animan a seguir publicando artículos todos los meses.

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